Trabajo con asesorías, gestorías y despachos de la provincia de Málaga en lo que más horas cualificadas consume: meter facturas a mano, clasificar documentación que llega en diez formatos distintos y montar informes que alguien copia y pega cada mes. Presencial, y siempre sobre las herramientas que ya tenéis.
En un despacho el cuello de botella casi nunca es el criterio técnico. Es el trasiego administrativo que rodea al criterio.
Llegan en PDF, en foto de WhatsApp y en papel. Y alguien las teclea una por una.
Clasificar y perseguir documentación se lleva horas de gente que cobra por pensar.
Y durante esas dos semanas no se puede hacer nada más, todos los meses.
Una fase, un proceso, resultado medible. Lo que funciona se amplía; lo que no, se para a tiempo.
En un despacho manejáis datos de terceros, y eso condiciona qué herramienta se puede usar y cuál no.
Respondidas como te las respondería por teléfono.
Depende de la herramienta y de cómo la configures, y esa es una de las cosas que hay que decidir antes de implantar nada. No es una pregunta técnica menor: condiciona qué se puede automatizar y qué no.
No es como lo planteo. El objetivo es quitar tecleo y persecución de documentos para que las horas cualificadas se dediquen a lo que factura. En el caso que tengo publicado, el equipo acabó haciendo más trabajo de valor, no menos plantilla.
El diagnóstico son dos semanas e incluye una mejora visible en 48 horas. La primera fase de implementación está pensada para dar un resultado medible entre seis y diez semanas.
Media hora, sin compromiso y sin presentación comercial. Si veo que no hay caso, te lo digo en esa misma llamada.