De 8-48 horas a menos de 3 minutos de respuesta. Implementado en dos semanas.
Los leads entraban por Idealista, Fotocasa, la web propia, Instagram y teléfono. Todos caían en un correo compartido que miraba quien podía.
Un comprador internacional escribía un domingo por la noche preguntando por una villa. Alguien le contestaba el martes. Para entonces ya había visitado dos propiedades con otra agencia.
Cada agente llevaba su cartera en la cabeza y en el móvil. Cuando uno se iba de vacaciones, sus clientes entraban en pausa.
El dueño no lo llamaba «un problema de gestión de leads». Lo decía así: «pagamos una fortuna en portales y luego los leads se nos enfrían». Y: «no sé en qué está trabajando cada agente».
Los agentes no lo recibieron bien. Y por un motivo razonable: si se automatiza todo, ¿el siguiente recorte soy yo? Esa conversación no se gana con una demo ni con una circular.
Se ganó con las primeras semanas de uso. Menos papeleo, y sobre todo dejar de perder mañanas con gente que no iba a comprar. El sistema no estaba montado para necesitar menos agentes: estaba montado para que los mismos agentes hicieran más visitas y facturasen más. Cuando eso apareció en su propia agenda, dejó de ser una imposición.
Esa parte llevó más tiempo que la técnica. Casi siempre es así, y por eso la cuento.
Lo que no prometí
No prometí «un 20% más de ventas». Prometí velocidad de respuesta y que ningún lead pagado se quedara sin contactar: dos cosas que el cliente puede comprobar él mismo cualquier lunes por la mañana. El aumento de ventas viene después, y lo deduce él solo.