Doy formación en inteligencia artificial a equipos y comités de dirección, presencial en Málaga y Madrid. No es una demostración de herramientas: se trabaja sobre vuestros procesos reales y cada persona sale con algo aplicado a su puesto. He formado a más de 300 profesionales y doy clase en la Complutense, UAX y CEU San Pablo.
Es el patrón que más veo en empresas de 20 a 100 personas: se compra la suscripción, se hace una sesión de presentación y a los dos meses la usan dos personas.
Saber pulsar botones no es saber para qué. Sin criterio de negocio, la herramienta se usa para lo que no toca.
El equipo piensa que esto va de recortar plantilla. Si esa conversación no se tiene, la adopción no ocurre.
Formaciones con casos genéricos que nadie reconoce. Al volver al puesto, no se sabe por dónde empezar.
Antes de la sesión pido tres tareas reales que os coman tiempo. Sobre esas se trabaja.
Presencial en Málaga y Marbella, presencial en Madrid, online o híbrido. El presupuesto se cierra antes de empezar.
Una sesión para poner a todo el equipo en el mismo punto de partida.
Formación por la mañana y taller aplicado por la tarde, sobre vuestras tareas.
Varias sesiones espaciadas, con trabajo entre ellas. Es lo que de verdad cambia hábitos.
No es una credencial decorativa: dar clase obliga a explicar sin jerga, y eso es exactamente lo que tu equipo necesita.
Respondidas como te las respondería por teléfono.
Depende del formato y del número de personas, así que se cierra tras una llamada. Lo que sí te comprometo es que el precio va cerrado antes de empezar: sin bolsas de horas y sin sorpresas a mitad.
No. La mayoría de las personas a las que formo no son perfiles técnicos, y el objetivo es justo ese: que alguien de administración o de atención al cliente salga usando la IA en su tarea del día siguiente.
Las vuestras siempre que se pueda. No vendo licencias ni me llevo comisión de ningún fabricante, así que si ya tenéis algo pagado, lo primero es exprimirlo antes de comprar nada nuevo.
Es lo normal y hay que contar con ello. Casi siempre nace del miedo a que la automatización acabe recortando plantilla. Por eso esa conversación la pongo encima de la mesa en la propia sesión en vez de esquivarla.
Media hora, sin compromiso y sin presentación comercial. Si veo que no hay caso, te lo digo en esa misma llamada.