«La IA podría matarnos a todos». Lo dice alguien de dentro.
Normalmente, cuando leo un titular así, busco el dato que lo desmonta. Esta vez no lo he encontrado. Porque no lo dice un gurú en YouTube: lo dice alguien que ha entrenado los modelos. Y uno de los responsables de seguridad de la empresa que acaba de dejar le ha dado la razón.
El 9 de septiembre de 2026, Jacob Coxon, investigador de 27 años que trabajó en OpenAI y después en el preentrenamiento de modelos de Anthropic, dimitió y afirmó en X que quienes construyen la IA creen que podría matarnos a todos antes de que acabe la década. Evan Hubinger, investigador de alineamiento de Anthropic, le dio la razón: cree que el riesgo supera el 10 % en la próxima década, aunque ve relativamente bajo el de los modelos actuales.
Qué ha dicho exactamente
Jacob Coxon tiene 27 años y es matemático de formación. Trabajó en OpenAI desde 2023, en el modelo GPT-4o. A principios de este año pasó a Anthropic para investigar en preentrenamiento, la parte más profunda de la construcción de una IA: la fase en la que el modelo absorbe cantidades gigantescas de información.
El 9 de septiembre anunció en X que lo dejaba. Y explicó por qué:
Denunció una carrera directa hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma, «apostando con nuestras vidas». Dijo que posiblemente es la tecnología más peligrosa que ha creado la humanidad. Y que una IA capaz de hacerse más lista a sí misma podría llegar el año que viene: «Hay quien dice incluso que en seis meses».
Según IBTimes UK, su mensaje superó los cien millones de visualizaciones.
Lo que de verdad me ha llamado la atención
No es la dimisión. Gente que se va de un laboratorio de IA por miedo a lo que construye, hemos visto unas cuantas.
Es la respuesta.
Evan Hubinger, uno de los investigadores de alineamiento de Anthropic —el trabajo de conseguir que la IA haga lo que queremos y no otra cosa—, contestó en público.
No para desmentirle. Para decir que Coxon tenía razón en lo que creen quienes la construyen. Y le puso cifra al riesgo de que la IA acabe con la humanidad:
No es un crítico de fuera. Es alguien de dentro, con nombre y apellidos, dándole la razón al que se va.
Traduzcamos ese 10 %
Si te dijeran que un avión tiene un 10 % de posibilidades de estrellarse, no te subirías. Nadie se subiría. La aviación comercial trabaja con probabilidades de accidente de una entre millones.
Eso es lo que estima alguien que trabaja en la seguridad de una de las empresas que están construyendo esta tecnología. No sobre un avión. Sobre todos nosotros.
Ahora bien, antes de entrar en pánico, un matiz que el propio Hubinger dejó claro y que casi ningún titular ha recogido: el riesgo de los modelos actuales es relativamente bajo. Lo que les preocupa es lo que viene, no lo que tienes hoy abierto en el ordenador.
No es la primera vez
En febrero de este año, Mrinank Sharma, que dirigía el equipo de investigación de salvaguardas de Anthropic, se fue con una carta que decía que «el mundo está en peligro». Anunció que se iba a estudiar poesía.
En 2024 dejaron OpenAI Ilya Sutskever, uno de sus fundadores, y Jan Leike, que codirigía el equipo de superalineamiento.
Y la historia tiene precedentes. En 1975, los biólogos que estaban aprendiendo a modificar el ADN se reunieron en Asilomar, en California, y decidieron ellos mismos poner límites a sus experimentos antes de que nadie se lo exigiera. Con la energía nuclear pasó algo parecido: muchos de los científicos que la hicieron posible fueron después los que más alto avisaron de sus peligros.
Cuando quienes construyen algo son los que más miedo le tienen, conviene escuchar.
Mi opinión personal
Soy optimista con la tecnología. Siempre lo he sido. Y soy de los que piden no regular lo que todavía no se entiende, porque la regulación llega siempre tarde y mal.
Pero hay una diferencia entre el miedo de fuera y el miedo de dentro. El miedo de fuera suele venir del desconocimiento: pasó con la imprenta, con el tren y con internet. El miedo de dentro viene del conocimiento. Y ese no se despacha con un «siempre ha pasado lo mismo».
Así que mi posición es incómoda, y la digo tal cual: la IA de hoy es una oportunidad enorme para tu empresa, y la IA de mañana necesita frenos que todavía no existen. Las dos cosas son verdad a la vez.
Qué hacer tú con esto
- No dejes de usar la IA por miedo. El riesgo del que hablan no está en el asistente que te redacta los correos. Quedarte fuera sí tiene un coste, y es inmediato.
- No le delegues decisiones que no puedas revisar. Ni hoy ni mañana. Revisión humana en todo lo que importa.
- Exige transparencia a tus proveedores: qué modelo usan, dónde están tus datos y qué pasa si mañana cambian las reglas. En junio ya vimos lo rápido que pueden cambiar.
¿Estamos dispuestos a aceptar un riesgo del 10 % a cambio de lo que promete esta tecnología? ¿Y quién debería decidirlo: las empresas que la construyen, los gobiernos o nosotros?
Bruno Marcial · Consultor y formador de IA para empresas. Profesor en la Universidad Complutense de Madrid, UAX y CEU San Pablo, y fuente experta en ABC, RTVE y Business Insider. Cómo trabajo · LinkedIn.
Fuentes
- Newsweek — «Who Is Jacob Coxon? Anthropic Researcher Quits—Warns AI Could Kill Everyone» (9 de septiembre de 2026)
- The National — «'AI could kill us all': Anthropic researcher Jacob Coxon quits with warning about powerful AI models» (10 de septiembre de 2026)
- Emol — la advertencia del exinvestigador de OpenAI y Anthropic (9 de septiembre de 2026)
- Evan Hubinger en X — respuesta a Jacob Coxon
- IBTimes UK — la dimisión de Coxon y sus cien millones de visualizaciones
- BISI — informe sobre la dimisión de Mrinank Sharma en Anthropic y el futuro de la seguridad de la IA